Dietas Detox, el engaño

Dieta Detox

Las dietas detox se basan en ayunar durante un par de semanas para intentar perder 10 kilos, alimentarse cinco días exclusivamente a base de zumos, sirope de arce y potasio.

El objetivo de estas dietas es perder peso y limpiar tu organismo de toxinas supuestamente dañinas, en un tiempo récord.

Las dietas detox no se fundamentan en ninguna evidencia científica, o al menos la ciencia no ha probado todavía que esas supuestas toxinas exista, algo que las propias empresas del sector reconocen.

Personajes como Salma Hayek, Beyoncé o Anne Hathaway colaboraron a popularizarlas tra asegurar haberse librado de unos cuantos kilos gracias a ellas.

“Es cierto que a mucha gente le recomiendan dietas depurativas y se encuentra mejor. Tiene sentido porque le dan una tregua a su aparato digestivo, pero éstas no tienen fundamento científico alguno”.

“Lo que nos hace sentirnos bien es seguir una dieta equilibrada todo el año, es decir, una dieta frugal, que implique no comer en exceso y no comer mucha carne. Pero eso no vende”, dice Roman, profesor de nutrición humana y dietética en la Universidad Complutense de Madrid .

Marketing “detox”

Edzard Ernst, profesor emérito de la Universidad de Exeter, Reino Unido, y conocido crítico e investigador de medicina alternativa, tiene un punto de vista más extremo.

No sólo sostiene que no existe evidencia científica, sino que las afirmaciones sobre estas supuestas toxinas son “equivocadas y peligrosas” y una cuestión de “puro marketing; una estafa”.

“Mi actitud no es radical; es realista. Las dietas y productos desintoxicantes vacían los bolsillos de la gente y les engañan haciéndoles creer que pueden normalizar rápidamente una situación irreal”.

“La única manera de estar sanos es evitar los hábitos poco saludables, como beber, fumar o comer demasiado. Esa es la única forma de desintoxicarse”, argumentó.

Cómo se desintoxica el cuerpo

Es cierto que el mundo es tóxico. Vivimos rodeados de contaminantes,  además, con cada digestión tu cuerpo produce sustancias de desecho que son tóxicas, como el ácido úrico, pero nuestro organismo no acumula toxinas.

El cuerpo humano expulsa las sustancias peligrosas mediante el hígado, los riñones y el sistema digestivo.

El hígado no es simplemente un filtro, sino una planta química capaz de transformar toxinas (como el alcohol) en otros compuestos no tóxicos. Otras sustancias de desecho son eliminadas por riñones y el intestino, y por uno u otro lado, acaban en la taza del inodoro.

Si en nuestros órganos hubiera toxinas, no tardaríamos mucho en morir.

Peligros de las dietas “detox”

Algunos de sus peligros son los siguientes:

  • Proporcionan muy pocas calorías, calorías que el cuerpo necesita para su funcionamiento
  • Son deficientes en proteínas y ácidos grasos esenciales, provocando destrucción de tejidos.
  • Algunas de estas dietas incluyen laxantes o diuréticos, aumentando el riesgo de deshidratación.
  • Los zumos y limonadas proporcionan azúcar, que pueden paliar el hambre durante unos minutos, pero la insulina sube rápidamente para contrarrestar esa entrada de azúcar, y cae igual de rápido, provocando hipoglucemia.
  • Si sientes sueño, irritabilidad o mareos entre cada zumo no es porque las toxinas circulen por tu cuerpo, sino porque el cerebro entra en estado de alarma por falta de glucosa.
  • Pasados los días sí que pierdes peso, porque desciende las reservas de glucógeno, que está acompañado de agua, por lo que el peso que bajas en estos días se debe sobre todo a la pérdida de líquidos, que se recuperarán cuando el cuerpo empiece a recibir hidratación.
  • Como el cuerpo está pasando hambre, se pone en modo ahorro, conservando las reservas de grasa y quemando en su defecto la masa muscular. ¿A que no suena muy saludable?
  • A los cuatro días entrarás en cetosis. Tu cerebro y corazón empiezan a utilizar cuerpos cetónicos, extraídos de la grasa, que produce acetona, que hacen que tu sudor y tu aliento huelan raro. Estás provocando la generación de sustancias no deseadas.
  • Terminada la semana de “limpieza” , vuelves a comer sólido. Pero más de una tercera parte de la pérdida de peso que has tenido es simplemente agua. En cuanto vuelvas a comer hidratos de carbono y a hidratarte lo recuperarás, en cuestión de horas.
  • Si regresas a tu dieta anterior, rica en azúcar, grasa y almidón, y con el cuerpo funcionando a menos revoluciones, todos los días, parte esa comida se almacenará en forma de grasa en tus michelines. Es el llamado efecto rebote. El músculo se perdió por el camino.

Resumiendo, vas a pasar hambre para acabar deshidratado, debilitado por la quema de músculo, con mal aliento y sudor con olor extraño gracias a la cetosis, con efecto rebote y con bastante menos dinero en tus bolsillos que la semana antes de empezar. ¿No te parece absurdo?

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