La guerra de los “me gusta”

"Me gusta"

Las redes sociales se han convertido en una parte importante de nuestras vidas en donde comunicarnos, entretenernos, encontrar información… Además, es en ellas donde muchos buscan apoyo, aprobación y reconocimiento.

Hoy en día, en la llamada “generación del postureo”, el conseguir un “me gusta”, nuevos seguidores o un “Retuit” no obedece a otra cosa que a la necesidad de lograr aprobación social.

Según estudios se estima como muy probable que quieren confesaron “luchar por los me gusta” en las redes sociales tengan problemas de baja autoestima, así como aquellos internautas que eliminan sus publicaciones o fotos según el número de “me gusta” obtenidos.

El ser humano es una criatura social, el problema es que la búsqueda de esta aprobación que proporciona una “satisfacción rápida” puede volverse una auténtica adicción, con un espectro de posibilidades que van desde hacer un poco el ridículo pasando por retos peligrosos en los que caen cada vez más adolescentes y que pueden atentar contra la salud, o incluso a sufrir accidentes absurdos y mortales por conseguir un “selfie”.

La cantidad de notificaciones provenientes de un comentario en Facebook, un “me gusta” o un “retuit” pueden producir placer o dolor si no son suficientes o tan positivos como esperamos, una adicción que hace que resulte para algunas personas más importante estos logros que los que puedan alcanzar en el mundo real.

Además, una vez que se entra en esta adicción se suma otro de los factores esenciales de la psicología de los “likes”, la competencia, lo que puede llevarnos a desarrollar auténticas conductas compulsivas.

Lo importante es ser consciente de que el número de ‘likes’ no te hace mejor ni peor persona. Esto que puede ser relativamente fácil de asimilar para un adulto ¿cómo puede afectarle a niños y adolescentes que son más vulnerables a los peligros que implica estar conectado a la red?

En esta competitiva carrera por conseguir valoración social, son muchos los jóvenes que pueden “extraviarse” fácilmente, cayendo en conductas de riesgo. En cuestión de segundos un individuo se puede volver “viral”, ya sea para bien o para mal, lo que puede afectar profundamente la autoestima de la persona.

Podemos hablar de una adicción si un individuo emplea demasiado tiempo realizando una a cierta actividad y le resulta difícil controlar ese tiempo. Traspasándolo a las redes sociales, se estaría convirtiendo en una adicción si el internauta no puede pasar un solo día sin comprobar los ‘me gusta’ en sus perfiles, o cuando la persona monitorea constantemente para verificar si existen nuevas reacciones a sus publicaciones por parte de otros usuarios.

Si detectamos señales de adicción en nuestra forma de interactuar con las redes sociales, es primordial intentar reducir el tiempo que empleamos en ellas y buscar otras actividades y formas de ocupar nuestra vida real.

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